Mutus líber

ORA LEGE LEGE LEGE RELEGE LABORA ET INVENIS
Ora, lee,lee, lee, relee, trabaja y encontrarás.
                                        

Mutus Liber (en latín, Libro mudo) fue un texto publicado en Francia en la segunda mitad del siglo XVII (1677) por el editor Pedro Savouret. Su autoría, por largo tiempo desconocida y especulada, se le ha atribuido a Isaac Baulot (alias Altus) un boticario y estudioso en medicina de La Rochelle, nacido en la misma provincia en 1612 y/o a Jacob Saulat, Sieur des Marez.
En el frontispicio se puede leer: "Mutus liber in quo tamen tota Philosophia hermetica, figures hieroglyphicis depingitur, ter optimo maximo Deo misericordi consecratus, solisque filiis artis dedicatus, authore cuyus nomen est Altus" lo que significa: El Libro mudo, en el que toda la filosofía hermética está representada en figuras jeroglíficas, dedicado a Dios misericordioso, tres veces buenísimo y grandísimo, y dedicado a los únicos hijxs del Arte, por el autor, cuyo nombre es Altus (acróstico de Saulat). Inicia la compleja serie de exposiciones gráficas sobre el progreso de la Gran obra. El motivo central del emblema es la Escala de Jacob. Dos ángeles alados suben y bajan por la escalera. El que está en los primeros peldaños toca una trompeta para despertar al visionario durmiente. Vemos una serie de cifras enigmáticas: "21-11-82 Neg; 93-82-72 Neg, 82-81-33 Tued." que son referencias a la Bíblia, "Neg" quiere decir "Génesis" y "Tued" significa "Deuteronomio". Génesis 28:11-12 consta que Jacob "llegó a cierto lugar y pasó allí la noche...y se acostó en aquel lugar. Entonces soñó, y he aquí una escalera puesta en la tierra, cuya parte superior alcanzaba el cielo. He aquí que los ángeles de Dios subían y descendían por ella." Los versículos 28 y 38 del capítulo 27 de Génesis, señalados por la segunda cifra, dicen que "Dios te dé del rocío del cielo y de lo más preciado de la tierra: trigo y vino en abundancia. ... Lo citado en la cifra tercera se encuentra en Deuteronomio 33: 18 y 28: "¡Alégrate, oh Zabulón, en tus salidas; y tú ¡oh Isacar! en tus tiendas! ... Israel habitará confiado; el manantial de Jacob estará solitario en tierra de grano y de vino nuevo. También sus cielos gotearán rocío".
Se trata de la promesa hecha al visionario de un premio divino de carácter tanto material como espiritual.
El segundo grabado se divide en dos planos. En la parte inferior o terrenal, se divisan dos alquimistas. Representan la Pareja Hermética que suplica de rodillas ante su crisol resplandeciente encerrado dentro del horno hermético. El hombre reza quieto mientras que su compañera hace un gesto agitado como si intentara comunicar alguna inspiración. En la parte superior vemos dos gigantes ángeles alados que pisan sobre un mar de mercurio licuado. Exponen el mismo vaso sellado que acaba de salir del horno hermético del mundo inferior. En la etapa superior ahora aparece en el frasco Neptuno con su tridente. El dios marítimo está flanqueado por dos homunculi que portan sendos símbolos del Sol y de la Luna. Encima de todo hay el mismo Sol con cara sonriente, señalando su apreciación del progreso oportuno de la Gran Obra, iniciada por la devota pareja terrestre.
El tercer grabado de la serie representa el reino espiritual que se coloca más allá de los cielos estrellados que corresponden al Sol y la Luna.  Encima de todo Zeus-Júpiter en las nubes y sentado sobre el Águila mística. Bajo hay disco grande que se divide en tres círculos concéntricos. Es el Mundo Creado tripartito flanqueado por el Sol y la Luna. El círculo extremo del disco macrocósmico representa el reino airoso que envuelve al Mundo Hermético. En lo alto del anillo se halla Juno, la esposa de Júpiter, sentada al lado de su pavo real y haciendo un gesto hacia una bandada de pájaros que representa la Volatilidad. El reino de en medio, localizado en el segundo anillo, es el terrenal, repleto con símbolos de la fecundidad de la Tierra, incluso la Mater Terra que se alinea con Juno. En el tercer reino, situado en el mismo centro del disco, encontramos un mundo acuático. Sobre un mar metafórico navega la misma Pareja Hermética, intentando ambos pescar los tesoros del Agua. Corresponden a la pareja del fondo del segundo anillo, cultivadores los dos de la Tierra y también pescadores de las riquezas del anillo extremo del Aire.
Así se entrelazan estrechamente los tres reinos, signos de lo Volátil y Terrestre y Líquido que representan la Trinidad Hermética. Esta imagen macrocósmica puede aplicarse igualmente al mundo microcósmico del ser humano.
El cuarto grabado representa el recogimiento del rocío, cuando comienza la tarea física del alquimista.  En el primer plano otra vez volvemos a ver la acción mutua de la Pareja Hermética, el alquimista y su soror mystica o hermana mística. La presencia del toro y carnero, o sea Tauro y Aries, nos indica que el recogimiento ha de realizarse durante los meses de abril y mayo. En el cielo vemos Sol y Luna y entre ellos descienden hacia la Tierra los rayos de las fuerzas etéreas que renacen en la Primavera. Se unen éstos con el rocío telúrico asciendo del suelo, creando por su conjunción la gran Fuerza Cósmica necesaria para realizar el Opus Magnum.
En el quinto grabado la Pareja Hermética sale desde el reino de la Naturaleza para encerrarse en el Laboratorio Alquímico. Con esta segunda fase de la Gran Obra empiezan las manipulaciones de la llamada prima materia. Ahora el rocío que acaba de recogerse en la gran cacerola  directamente va a caer en un frasco metido dentro del horno hermético. Acto seguido la Hermana pone encima como tapón un frasco mayor y el Hermano fija abajo otro frasco para recoger el nuevo destilado. Se enciende el horno y comienzan las destilaciones. Con una cuchara grande la Hermana recoge los posos cocidos y los mete en una botella que pasa a la figura alegórica de Saturno que simboliza el Tiempo que enmarca el proceso. En la banda inferior el Hermano mete el nuevo destillado en varios recipientes para realizar el reflujo mientras que la Hermana entapa las cuatro cucúrbitas o frascos de reflujo. El horno puesto en medio de la Pareja Hermética lleva inscrita el número "40", que es el transcurso diurno del proceso.
El sexto grabado representa la continuación cinemática del anterior. Ahora se apaga el fuego en el horno y los destilados se meten en un baño para templar su temperatura. Luego vuelve la Pareja Hermética a encender el horno para que eche vapor el baño acuático. Así se calienta el alambique y crece una flor. La Hermana saca la flor y la mete en otro frasco y acto seguido su Hermano le da éste a la figura alegórica de Apolo-Sol. Al final se repite el proceso.
Ahora completamente secados, los posos se ponen en una cazuela y la Pareja Hermética los moja con los destilados licuados antes preparados. Todos entremezclados, se echan nuevamente en otro frasco que se pone a hervir sobre el horno. La Hermana los revuelve y agita. La banda inferior representa un cambio abrupto, marcando el traspaso desde el mundo real hacia lo alegórico. A la izquierda vemos a Saturno devorando su hijo y se ve sujeto a la vez, a guisa del Azufre, a una purificación fogosa. Acto seguido se le ve lavado en el mismo destilado licuado. Al final, con su espada corta la cuerda que se le ha liado a una botella. Viéndose libre, pasa el frasco hermético a la mano de la diosa Luna que significa el azogue o Mercurio Filosófico. Como es bien obvio, en el sentido netamente alegórico los dos dioses representan los polos opuestos del proceso alquímico, o sea las vías del Calor y del Frío.
El octavo grabado representa una recapitulación con ciertos ajustes importantes. El plano inferior nuevamente representa la Pareja Hermética que reza ante el horno, el sitio de la Transmutación. El único cambio es que ahora no hay lámpara encendida y que se levantaron las cortinas, así descubriendo dos ventanitas que les permite ver al mundo alrededor de su cámara hermética. La región superior se ve muy semejante a la figurada en el segundo grabado. No obstante, esta vez se nos presenta en el frasco sostenido por los ángeles alados la figura, de Mercurio con el yelmo alado y un caduceo con ramas de víboras. Más, se desarrolla la escena no sobre las aguas sino en pleno cielo. Vuelven los pájaros como símbolo de la volatilidad venidera de la materia prima.
En la plancha nueve volvemos al paisaje del cuarto grabado que nos explicó el proceso de recolección del Rocío Alquímico. La banda inferior nos muestra a la Hermana Hermética que echa el contenido de otra cazuela en un frasco, lo cual le entrega inmediatamente a Mercurio con su caduceo. En el plano superior otra vez se divisan el toro y el carnero en el prado. En vez de las sábanas de la figuración anterior, hay puestos seis recipientes arreglados según una disposición triangular.
En la décima plancha salimos nuevamente desde la Naturaleza para volvernos a pasar al Laboratorio de los Alquimistas. La alternación de los dos sitios simbólicos representa el intercambio obligatorio entre el Ars y la Natura. El grabado representa, en resumen, otra recapitulación del ciclo sin fin de recalentamientos y enfriamientos de la materia prima alquímica. Otra vez una escena netamente alegórica que complementa el reportaje realista de los procesos mundanos. En este caso se nos presenta una alegoría de la conjunción de Luna y Sol, o sea el azogue y el azufre, que transcurre en el horno hermético calentado por una lámpara a llama lenta.
El grabado undécimo representa una reiteración de las planchas 2 y 8. En la parte inferior la Pareja Hermética sigue rezando de la misma forma, pero ya desaparecen por completo las cortinas; parece que ahora tienen desvelada su perspectiva sobre el mundo que les rodea fuera de su laboratorio alquímico. También hay poco cambio en la banda superior; siguen volando los pájaros y todavía Mercurio sigue sosteniéndose por los ángeles en su frasco herméticamente sellado. Todo sigue siendo lo mismo, salvo que ahora el elemento Terra, antes depositado en el fondo del recipiente, ha desaparecido por completo.
La parte superior vuelve a mostrarnos el carnero y el toro campeando en un prado. Ahora reposan seis recipientes herméticos en el campo y éstos se ven bañados por las fuerzas celestes producidas por la conjunción del Sol y de la Luna. Dichos poderes supernaturales están representados por un manojo de rayos luminosos cayendo a la Tierra. Abajo el Hermano Hermético le da los resultados alquímicos obrados en el Laboratorio a su Soror Mystica para que se los pueda entregar en seguida a Mercurio.
El tema de la plancha número 13 es algo parecido al grabado décimo. Esta vez, especialmente en la banda superior, se fija más en el acto de pesar y medir cuidadosamente las materias. El resto es pura repetición de las acciones anteriores: se sellan los frascos y vuelven a meterse en el horno. La banda inferior, que representa una explicación netamente alegórica de lo sucedido en la superior, vuelve a figurar la conjunción del Sol y la Luna, o sea lo masculino y lo femenino. Se añaden esta vez varias cifras, "100, 1.000, 10.000, etc.", dándonos a saber la infinitud de combinaciones requeridas por el laborioso proceder alquímico. 
En el grabado 14 La banda superior nos presenta un trío de hornos de transmutación, cada uno con su lámpara a llama lenta. Corresponden a tres figuras colocadas debajo: un hombre, un niño y una mujer que alimentan sus respectivas lámparas. En medio de la ya conocida Pareja un mozalbete que, con su cesta y pelota, significa el concepto del Ludus puerorum, el juego de niños, señal de que la Gran Obra ha de ser sencilla en su realización y accesible a las sensibilidades más abiertas a la Verdad. En la banda inferior dos hornos a fuego bramido que calienten a temperatura alta dos crisoles. A la izquierda cuece la tintura lunar y a la derecha la solar. La balanza colocada en medio indica que son necesarias porciones iguales de cada tintura y se han de moler en el pilón puesto debajo de la báscula. En la banda final aparece el resultado de la Gran Obra dentro del frasco; se identifica por su signo hieroglífico y es el Mercurius Philosophorum. La Pareja Hermética gesticula hacia arriba pero quedan ambos taciturnos. Están mudos puesto que es su deber no revelar ningún secreto de la vocación alquímica. La inscripción latina nos exhorta a: REZA, LEE, LEE, LEE, LEE OTRA VEZ,TRABAJA Y LO HALLARAS.
Llegamos al final del Libro Mudo con la plancha 15. El sueño se ha realizado. Los trabajos de Hércules, o de la Alquimia, están terminados. la pareja hermética alcanza la consumación  de la iluminación espiritual,  unen sus manos, ahora pueden subir juntos hasta los mismos cielos. Llegaron a la meta hermética puesto que murió Hércules que yace desnudo a sus pies sobre el pellejo del terrible león de Nemea, teniendo junto a él su maza que le es inútil en lo sucesivo. Dicho motivo significa "la muerte alquímica", figura alegórica que representa la idea proverbial de que, en la Alquimia, "no hay generación sin la corrupción o putrefactio". Esta vez no cabe necesidad de la Escala de Jacob, la escala de comunicación con las esferas reputadas inaccesibles, así que yace olvidada en el suelo. Ahora es el mismo Júpiter, coronado con los ramos de laurel, quien les ayuda a ascender y de cada mano suya deja caer una cuerda que agarra el Hermano y la Hermana. Puesto que el Dios Máximo lleva dicha corona honorífica, prenda que es el premio tradicional de los Filósofos, representa la escena el acto alegórico de la "Coronación de la Obra Hermética". De las bocas de la Pareja Hermética salen sendas tiras, proclamando ambas:
 " OCULATUS ABIS
Si ojos tienes, puedes partir subiéndote.

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