Ripley
Sir George Ripley
George Ripley (c. 1415-1490) fue uno de los alquimistas más famosos de Inglaterra. Sus escritos fueron estudiados por figuras destacadas como el alquimista John Dee , Robert Boyle (a quien se considera el primer químico moderno) e incluso Isaac Newton . Estudió en Italia durante veinte años y se convirtió en el favorito del Papa Inocencio VIII . Tras su regreso a Inglaterra, escribió su obra The Compound of Alchemy;
Si existió alguna vez un hombre capaz de haber descifrado el secreto de la Piedra Filosofal, ése fue George Ripley, probablemente el alquimista más influyente de todos los tiempos. En 1477 escribió su obra cumbre: El compendio del alquimista (The Compound of Alchymy), también conocido como Liber Duodecem Portarum (El libro de las doce puertas que conducen al Descubrimiento de la Piedra Filosofal), en referencia a las doce etapas de su la fabricación. La mayor parte del trabajo de Ripley se basa en el trabajo de pseudo- Ramon Lull , aunque esta obra se basa en gran parte en el trabajo de un alquimista poco conocido del siglo XV, llamado Guido de Montanor .
Thomas Fuller relata sobre Ripley en sus dignos de Inglaterra, en el que describe a un respetable caballero inglés que informó haber visto un registro en la isla de Malta que decía que Ripley entregó la enorme suma de cien mil libras esterlinas anualmente a los Caballeros de esa isla y de Rodas para apoyar su guerra contra los turcos .
Ripley es conocido como el "Canónigo de Bridlington ". Pasó sus últimos años como anacoreta cerca de Boston (Yorkshire) .
La rueda de Ripley
Algunos eruditos afirman que los escritos de The Compound of Alchemy estaban destinados a ser leídos a la luz de un dibujo alquímico hecho por Ripley llamado La Rueda. Este dibujo es en esencia una analogía de los planetas de nuestro sistema solar, de los cuales en ese momento se consideraba que la tierra era el centro. Ripley codificó sus recetas alquímicas en este dibujo, representándolos como los planetas que giraban alrededor de la tierra o, más específicamente, los elementos de su trabajo. En alquimia, a menudo hay una conexión analógica entre el cielo y la tierra, y esta conexión está simbolizada por el uso de los siete símbolos planetarios: Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, y Saturno. Estos planetas corresponden respectivamente a oro, plata, azogue, cobre, hierro, estaño y plomo.
La visión de Ripley
Está incluida en el llamado "Rollo de Ripley" cuyas páginas están unidas para formar un rollo que describe la Gran Obra en su totalidad.
Existen aproximadamente 23 copias. Los pergaminos varían en tamaño, color y detalle, pero son variaciones de un original perdido del siglo XV. Las imágenes de los rollos son referencias simbólicas a la piedra filosofal.
La mejor conservada es la que se guarda en la Universidad de Yale y que es la que veremos a continuación. Este "scroll", fechado en 1570, mide más de 5 metros de largo y 57 centímetros de ancho y está compuesto por siete hojas de papel de vitela. La imagen sorprende por sus dimensiones, mientras que debido a la suma de tantas escenas distintas, aparece como incomprensible. Sin embargo, si se estudia cada escena en detalle surgen un sinfín de significados de gran valor simbólico indicando una serie de relaciones entre el nacimiento de la Piedra filosofal y el Génesis bíblico que la mayoría de alquimistas de la época de Ripley y posteriores se han esforzado en señalar.
Otra versión del rollo
"Cierta noche, cuando con mi libro ocupado me hallaba,
la visión que aquí relato se apareció ante mi vista cansada.
Vi un sapo rojo beber el jugo de unos racimos con tales prisas,
que lleno a rebosar del caldo le explotaron las tripas.
De su cuerpo emponzoñado escapo el veneno letal;
y sus miembros comenzaron a hincharse
se sentía tan dolido y tan mal empapado en sudor envenenado.
Se dirigió a su secreta madriguera,
y exhalando un vaho pestilente blanqueó las paredes de la cueva.
Después de un tiempo, empezó a aparecer una neblina de color dorado, cuyas gotas teñían el suelo de rojo al caer desde lo alto.
Y cuando al sapo comenzó a faltarle el aliento vital
negro como el carbón se quedó el moribundo animal.
Y así, ahogándose dentro del veneno que por sus venas fluía
sumergido en el diluvio, emponzoñado por sus propias venas,
durante el espacio de ochenta y cuatro días se estuvo pudriendo.
Intenté eliminar este veneno y puse su cadáver sobre un fuego suave;
Una vez hecho ¡oh, prodigio para la vista que no puede ser narrado!
Aparecieron colores extraños por todo el sapo
que se volvió blanco cuando los colores desaparecieron de allí.
Luego tras teñirse de rojo, se quedó para siempre así.
Con el veneno obtenido una medicina he preparado
que destruye el veneno y salva al envenenado.
Gloria al que nos proporciona estos secretos métodos, honor y alabanzas eternas, con acción de gracias. Así sea."

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